Entrevista con Miguel Ángel Bastenier

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 Entrevista con Miguel Ángel Bastenier

Miguel Ángel Bastenier es periodista e historiador hispanocolombiano. De padre de origen belga y madre española, nació en Barcelona y recibió la nacionalidad colombiana del presidente Uribe en 2003. Es licenciado en Derecho (1962) e Historia (1975) por la Universidad Central de Barcelona, licenciado en Lengua y Literatura inglesa por la Universidad de Cambridge y graduado en Periodismo por la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, (1961). Ha sido director del desaparecido diario Tele Exprés de Barcelona (1977-1979) y subdirector de El Periódico de Catalunya (1979-1982). Trabaja en El País desde 1982, año en que participó en la fundación de la edición para Cataluña de este diario. Además ejerce como profesor de la Escuela de Periodismo de El País. Ha publicado numerosos artículos en la prensa europea y en la mayoría de los periódicos más importantes de América Latina. Está especializado en el conflicto árabe-israelí, sobre el que ha escrito tres libros, entre los que destacan La guerra de siempre  e Israel Palestina.

En primer lugar, gracias por haberme concedido la entrevista señor Bastenier.

Faltaría más.

Esta usted licenciado en Derecho e Historia, además de haber estudiado periodismo en la Escuela de Periodismo de Madrid, ¿cree que es necesario complementar los estudios periodísticos con otros para comprender mejor el funcionamiento del mundo?

Sin ninguna duda, uno se puede formar de manera autodidacta, aprender literatura sin hacer filología, aprender bastante historia sin hacer historia pero no hay nada que supere a los estudios correspondientes de una universidad respetable. Es importantísimo, por supuesto.

Muy bien, es evidente que la forma de ejercer el periodismo ha cambiado desde que se ha dado la gran revolución de Internet, ¿qué opina usted al respecto?

Es una muy buena pregunta, la respuesta sería muy larga, mejor intento condensarla. Internet lo que hace es abrir el angular. Teníamos solamente el papel, teníamos la palabra escrita con fotos, con ilustraciones, con infografías, pero era una realidad estática; esta realidad estática se ha vuelto dinámica y el multimedia es imbatible, lo más grande que se puede hacer en la actualidad.  El multimedia es texto, que siempre hará falta. Sin texto no se entiende nada. Todo lo que pueda ser interactivo será útil. Todo lo que el joven periodista aprenda para el papel vale para todo lo otro, pero todo lo otro, que es lo digital evidentemente lo que hace es abrir el angular de una manera absoluta y el periodismo que sobreviva, el que se mantenga será el digital.

Está usted especializado en el conflicto árabe-israelí y ha escrito varios libros sobre el tema como La casa de la guerra ¿que opina que deberían hacer las grandes potencias como la Unión Europea o Estados Unidos para frenar esta situación?

La UE no es una gran potencia, eso para empezar. Son 27 países, cada uno hijo de su padre y de su madre, sin una política exterior común, lo cual es imposible; con lo cual lo que se hizo fue aprobar en 1976 la Declaración de Venecia para formar un estado palestino.

No es lo que se puede hacer, porque se podría hacer mil cosas, pero no se hacen porque no hay una unidad de punto de vista y criterio sobre el tema. Bien, Estados Unidos hace ver que es lo que en inglés se llama honest broker, hombre bueno, lo cual es mentira ya que está totalmente a favor de Israel. Lo que tendrían que hacer en cualquier caso no lo quieren hacer, asi que da totalmente igual. Si la pregunta es qué hace falta para la paz entre palestinos e israelíes, hace falta una oferta por parte de Israel que no se ha producido nunca.

De acuerdo, ha colaborado usted con varios periódicos de América Latina como El Espectador en Colombia, La Búsqueda en Uruguay y también periódicos europeos como Le Monde, The European ¿qué diferencias encuentra en cuanto a calidad de prensa y libertad periodística en estos dos continentes?

Europa, la libertad de prensa es Europa. ¿EE UU libertad de prensa? Si si, claro que hay, por supuesto que sí. Pero aunque en Europa se está deteriorando la situación, todo hay que decirlo, en EEUU los intereses económicos han sido muy primordiales. En todo momento han presionado y limitado en la práctica la libertad de prensa. En Europa no digo que no ocurra eso, está ocurriendo; ¿por qué?, pues por la mala situación económica de la prensa. La primera razón o necesidad para que un periódico sea independiente es que gane dinero. Si no gana dinero, si pierde dinero evidentemente entra en una dinámica negativa. Entonces esto se está deteriorando debido a la crisis de la prensa en toda Europa, de ninguna manera la situación es la que era hace 20 años, que era económicamente boyante, hoy es todo lo contrario, con lo cual se deteriora la libertad de prensa en todas partes. Pese a ello la parte del mundo donde la libertad de prensa tiene su mayor encarnación es en Europa occidental. No tanto Europa como Europa occidental. Gran Bretaña, Francia, Portugal, Italia, los Países Bajos, el mundo escandinavo y alguno más.

En el año 2012 usted recibió el Premio Maria Moors Cabot, ¿qué le supone esto para su concepción del éxito que puede alcanzar un periodista?

Yo estoy mucho más decantado hacia América Latina desde hace años que hacia Oriente Próximo. Pues fue una gran satifacción aunque no significa nada porque otros tienen otros premios y no hay que darle al asunto una importancia que no tiene pero fue una gran satisfacción. Solo dos españoles hemos recibido ese premio a lo largo de sus 70 años de existencia. El resto han sido todos latinoamericanos o norteamericanos, entonces pues es una forma de decir “no has trabajado en balde, alguien se ha dado cuenta”. No me contengo de decirte que hay premios y premios. Hay premios que te los dan tus amigos, gente a la que conoces de toda la vida, gente con la que comes, con la que cenas, a la que vas a ver, a la que haces un favor… y premios que te los da gente que no te conoce de nada. Maria Moors Cabot es este último caso, no me conocían de nada. Es más fue una amiga colombiana la que presentó mis trabajos; ni siquiera lo hice yo eso. Entonces, esos señores, Dios sabe por qué, llegaron a la conclusión de que yo merecía ese premio. Fue una sorpresa agradabilísima pero tampoco hay que darle más importancia de la que tiene.

Algo habrá hecho para merecerlo

Estoy seguro de que sí pero también podrían haberlo dado a otro. El azar juega un papel importantísimo en todas nuestras realidades, en todas nuestras vicisitudes, Podría ser y podría no ser. Si que es verdad que subrayo que a mí me dieron el premio unos señores que no me conocían de nada, mientras que los premios que dan por aquí, pues son todos primos y conocidos.

En su opinión, ¿qué mejoras se pueden hacer en las facultades de periodismo españolas para mejorar el aprendizaje? ¿Son necesarias prácticas a complementar con las clases?

Poner profesores de periodismo, no teóricos de la comunicación o de la semiótica. Sólo se puede enseñar periodismo practicando el periodismo. La escuela que tenemos aquí es buena porque los alumnos trabajan como periodistas desde el primer día. Es una escuela de postgraduados, osea no viene gente del bachillerato, viene gente con una carrera, que nos da igual si es periodismo o la que sea. Y los hechos demuestran que los que son de periodismo no son necesariamente mejores que los que no lo son. Entonces aquí se trabaja desde el primer día como si fuéramos a publicar en un periódico de verdad; publicamos en periódicos interiores, evidentemente. Las facultades en España y en América Latina no están pensadas para eso. Hay que dar una formación cultural que yo comprendo y que no discuto, me parece bien. Hay que dar clases de todo, y en medio de ese todo, hay alguien que da clases de redacción… La experiencia parece enseñar que el que da clase de redacción no ha  sido periodista en un periódico nunca.  ¿Hay excepciones? Por supuesto que sí, pero da igual, no se aprende periodismo dando una clase con alumnos sentados tomando notas y pidiendo que hagan un ejercicio para el día siguiente. Se aprende trabajando como periodistas.

La divisoria está entre universidad o escuela especializada, la universidad ¿da una formación cultural útil para el periodismo? Sí, ¿forma periodistas? No.

Durante estas últimas semanas hemos podido leer datos sobre los 700 inmigrantes que han fallecido cerca de las costas de Libia con destino a Europa y se anunció un plan conjunto de varios países de la Unión Europea para frenar esta situación. ¿Cree que se observarán resultados en la práctica o terminará todo en agua de borrajas?

Vamos a ver, la reunión es el jueves, cuando se van a reunir al máximo nivel los representantes de la Unión Europea para adoptar un plan. El plan que van a adoptar, no se si se llevará a la práctica o no, es un plan de prevención de catástrofes no de acabar con la inmigración o hacer que esto cese. Eso va a continuar indefectiblemente, yo no se cuánto tiempo pero no se ve un horizonte en el que esto cambie.

Entonces, el plan va a ser incrementar muchísimo las patrullas marítimas para salvar a los que estén en riesgo de naufragio y de muerte, incluso para tratar de impedir que se produzca la salida de estos barcos desde puertos de África del norte. Acuerdos con los estados respectivos para tratar de cegar, impedir, sofocar, de que el número de pobre gente que se uniese a este tipo de aventura sea el menor posible. Con muy pocas posibilidades de éxito pero bueno.  Eso se llama medidas paliativas, pero acabar con la inmigración es imposible.

Colabora usted con la FNPI ¿cree que esta fundación ha conseguido de alguna forma innovar la oferta de programas destinadas al oficio del periodismo en América Latina?

Sin ninguna duda, lo que ocurre es que, bueno, harían falta diez FNPIs probablemente. Haría falta que la FNPI fuera una academia, llamémoslo así, permanente de organizar cursos como lo hacen. Yo doy uno de mediados de julio a mediados de agosto, durante cuatro semanas en Cartagena de Indias, Colombia. Entonces tendría que ser una cosa mucho más permanente que no se plantea y que significaría un desembolso que no se puede siquiera hacer. Simplemente lo digo como pura teoría, pero es verdad que en los cursos cortitos de 4 ó 5 días han pasado cientos de jóvenes periodistas latinoamericanos por esos talleres de la fundación de García Márquez. Por supuesto que ha influido y hay mejores periodistas hoy que hace 25años, pero toda obra es poca.

No es tratar de vaciar el mar con un cubo, es mucho más que eso, pero la tarea es mucho mayor de lo que puede hacer la fundación.

La mayoría de periódicos del mundo son propiedad de empresas, por ejemplo El País. ¿Cree que esto afecta de alguna forma a la hora de redactar a la objetividad del periodista?

La objetividad no existe. La objetividad no existe y el que diga que sí, es bobo directamente. No creo que ningún profesor tuviera valor de discutirme esto la verdad. Cuando voy a dar conferencias en la universidad están todos callados y escuchando bien disciplinados. Solo faltaría que me llevaran la contraria, porque además yo he ido a la universidad más años que ellos.

Entonces, la objetividad no existe ni tiene por qué existir ni es posible. Todo es subjetivo, lo que ocurre es que en la subjetividad uno puede hacer trampas o no hacer trampas. Uno puede ir a favor de alguien al margen de los hechos; de lo que establezca que son los hechos mejor dicho, o construir una realidad con los hechos que cree que explican esa realidad sin preferir nada y sea la versión mejor posible de lo ocurrido. Pero todo es subjetivo siempre. Nunca ha habido un periódico de información objetiva porque no es posible. Porque somos sujetos no somos objetos. Tú ves las cosas de una manera que no es idéntica a la que yo veo.

Por último, usted como periodista profesional, ¿qué le recomendaría a los estudiantes actuales o venideros a la hora de dedicarse a esta labor?

Que lean literatura, que lean a los clásicos, contemporáneos y del siglo de oro. Un periodista que no haya leído El Quijote que se tire por un barranco y no reaparezca nunca. Un periodista que no quiera leer a Quevedo, qué susto. Y si puede ser no solo españoles, franceses, ingleses como mínimo y alemanes. Pero franceses e ingleses por encima de todo. La cultura literaria del mundo occidental es Gran Bretaña, Francia y en tercer lugar, más o menos por ahí peleándose, español italiano y alemán.

Yo opino que lo español derrota claramente a lo italiano, lo alemán yo creo que está como mínimo en tercer lugar; pero bueno no quiero ser chovinista, no quiero ser patriótico y digo esto. No olvido a los rusos que evidentemente, traducidos, pero hay que leerlos. Hay que leer a Dostoievsky, hay que leer a Tolstoi, Turmenev, para mi el mejor de todos ellos. En fin, leer, leer y leer. Los clásicos, la gran novela del siglo XIX.

De acuerdo, muchas gracias por haberme concedido la entrevista.

De nada Gloria, lo que tú mandes.

Espero que nos volvamos a ver en otra ocasión.

Por supuesto, a tus órdenes.

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